Al entrar en el salón estan sentados mis padres. Voy hacia ellos, y entonces me dice mi padre:
-Tienes que elegir, entre quedarte aquí con migo o irte con tu madre a Inglaterra.
Me quedo petrificada. No, no puede ser. Subo a mi cuarto llorando, detrás mi madre.
-Cariño, elijas lo que elijas siempre te apoyaré.
Se vá, y me quedo tumbada en mi cama, llorando, esperando a que venga el hada madrina y lo solucione todo. Pero no vine, y estoy sola.
Pasan los días, besos de Pablo, sonrisas forzadas con mis amigas, llantos en mi casa. Así cada día. Pero me he hartado, quiero empezar de cero, volver a vivir, salir de esta cárcel.
Voy hacia mis padres y digo:
-Mama, papa he decidido ir a Inglaterra.
En mi cuarto empiezo a hacer la maleta, 25 de diciembre y en vez de celebrarlo, estoy temiendo por la reaccion de mis amigos.
Entra mi madre en mi cuarto y me dice:
-¿No vas a despedirte de tus amigos? Nos vamos el 28.
-¡¿Qué?! ¡¿El 28?!
Es demasiado pronto, si demasiado pronto para olvidarlo todo y tener que empezar. Salgo de mi cuarto, cojo el telefono y empiezo a llamar a todos mis amigos, uno por uno. Diciéndoles que mañana vamos a quedar para decirles algo importante.
Me siento en una silla y me quedo pensativa, el tiempo pasa y llega la hora de cenar.
-¡A cenar!
-¡Ya voy! –digo con desgana.
En la mesa todos enmudecemos. Mi padre, de vez en cuando me lanza unas miradas suplicantes. Miro a mi madre y ella me hecha otras en las que me comunica que lo ignore. Pero, ¿Cómo ignorar a mi padre? Lo quiero tanto…
Me acuesto, me acurruco y entonces se me cierran los ojos poco a poco.
Me despierto corriendo ya son las diez. ¡Oh, no! He quedado con ellos a las once. Me meto corriendo en la ducha y noto como el agua caliente me purifica.
Al salir de ella, me seco, me visto, me peino y salgo corriendo hacia la cocina.
-Buenos dias –dice mi madre.
-Buenos dias, lo siento no puedo desayunar, me quedan diez minutos para llegar al parque, ¡Adiós! –y entonces desaparezco por la puerta.
Cuando llego estan todos esperandome, si con cara de incredulos, esperando lo que tengo que decirles.
-Hola, os he reunido aquí porque tengo que deciros que me marcho a Inglaterra para siempre.